El margen de cada plan
Con el plan llega su suelo demostrado: el coste por debajo del cual, con tus datos y tus reglas, no existe ningún plan. La distancia entre los dos es lo más que ese plan podría mejorar, y con eso sabes si merece la pena buscar otro. El coste es el valor que minimiza el modelo, costes y penalizaciones como la demanda no servida, no una línea de tu cuenta de resultados.
Comparar antes de activar
Antes de que un plan pase a ser el de toda la planta, lo ves al lado del que va a sustituir: líneas a tiempo y completas, reglas sin cumplir, órdenes fuera de su semana, cambios de formato y coste. Quien lo activa escribe el motivo, y queda registrado.
Tu copia del plan
Trabajas una copia privada del plan, cambias una orden de día o de máquina y recalculas. El periodo congelado se respeta, y lo que no cabe sale marcado con su causa. Si el plan activado no te convence, vuelves al anterior.
Cifras que puede comprobar otro
Si lo pides, el modelo de tu plan sale en un fichero MPS, el formato que leen los resolvedores de optimización. Un tercero lo resuelve con su herramienta y compara el coste y el suelo con los de AMPE.
Un contenedor en tu red
AMPE se entrega como imagen de contenedor y corre donde digas, con un usuario sin privilegios y sin salida a internet. Tus datos no salen de tu red. El motor va compilado y sin su código fuente. La licencia viaja firmada con la imagen y se comprueba dentro, y AMPE comprueba que sus ficheros son los entregados. Sin licencia válida sigue enseñando el último plan pero no calcula planes nuevos. El registro de uso se queda en un volumen tuyo.