demo técnica · salud · datos públicos
Conectar todos los medicamentos de España y enseñar, con la fuente a un clic, lo que dice su ficha oficial
Estamos construyendo un buscador que relaciona los medicamentos que se venden en España. Lee la ficha técnica y el prospecto oficiales de los 16.126 comercializados, los conecta entre sí, y te deja preguntar en lenguaje normal para ver, con la fuente a un clic, las conexiones que hay detrás de cada respuesta.
La idea, en una frase: coger un montón de documentación dispersa, la de un dominio entero, y volverla algo que se puede recorrer y preguntar sin perder de vista de dónde sale cada dato. Aquí el montón son las fichas oficiales de los medicamentos, porque son públicas y cualquiera puede comprobar lo que decimos.
Lo interesante para una empresa no es este caso concreto, es el patrón: esto mismo, con tus manuales, tus contratos, tus procedimientos internos o tus informes técnicos, es un sitio donde tu gente pregunta y encuentra lo que ya está escrito, conectado y con el documento original al lado.
Abajo puedes tocarlo ya, con un primer corpus de muestra que va creciendo conforme entra el resto de medicamentos. Contamos con qué fuente está hecho, qué se puede tocar, y la línea sanitaria que no cruzamos.
Empecemos por lo grande. Cada punto de aquí abajo es un medicamento de los que se venden en España, colocado cerca de los de su misma familia terapéutica (el grupo al que pertenece por lo que trata: el corazón, el sistema nervioso, las infecciones…) y con su color. Cuanto más brilla una estrella, más veces la ha nombrado el cerebro, el motor que lee y conecta todas estas fichas, al leer las de las demás. Busca un medicamento y la cámara vuela hasta su estrella; toca cualquiera y se abre lo que su ficha dice.
Y ahora de una en una: el medicamento y todo lo que lo rodea
La galaxia es el mapa; esto es la lupa. Pon un medicamento en el centro y verás, tirando de los campos oficiales, su principio activo (la sustancia que hace el efecto), su laboratorio, su familia, sus excipientes que a un paciente le importan (lactosa, gluten) y las otras marcas que comparten su principio. Y encima, en trazo ámbar, lo que su ficha menciona de otros: la prueba se abre al clic.
Lo que ya sabemos de la fuente
Antes de prometer nada, el recuento de lo que hay. Estas cifras salen del nomenclátor oficial, el catálogo público de medicamentos, medidas el 16 de julio de 2026.
16.126
medicamentos comercializados (de 20.301 autorizados; los no comercializados y revocados se filtran)
3.365
principios activos, la sustancia que hace el efecto y que comparten marcas y genéricos
1.621
laboratorios titulares, cada uno con su cartera de productos
7.351
códigos ATC, la clasificación oficial que agrupa los medicamentos por su uso terapéutico
575
excipientes declarados, como la lactosa o el gluten, que conectan productos entre sí
2
secciones de la ficha que sostienen el nivel serio: contraindicaciones (4.3) e interacciones (4.5)
La AEMPS sirve las fichas y los prospectos ya troceados por sección en texto limpio, no como PDF plano, y con un registro de cambios diario para saber qué se ha modificado. Por eso la carga es asumible y la información se puede mantener fresca.
Dos formas de tocar el cerebro, y son distintas a propósito
La decisión de diseño más importante: separar lo que se puede enseñar sin ningún riesgo de lo que toca terreno sanitario. Son dos niveles, y el segundo se trata con pies de plomo.
nivel 1 · exploración
Las conexiones que salen del dato, sin interpretación
Es el que abre la demo. Enseña relaciones que salen directas del catálogo oficial, sin una sola palabra puesta por nosotros: qué medicamentos comparte un mismo laboratorio, qué marcas y genéricos llevan el mismo principio activo, qué productos comparten un excipiente como la lactosa o el gluten, cuáles tienen un problema de suministro abierto, de qué año es cada autorización, o qué familia terapéutica agrupa a cuáles. Son hechos, no consejo, y ahí está la gracia.
nivel 2 · documental
Lo que la ficha oficial dice de otros, citado literal
Es el serio. Cuando preguntas por lo que la ficha técnica de un medicamento dice de otro (las secciones de contraindicaciones e interacciones, la 4.3 y la 4.5), el cerebro no resume ni opina: te enseña la cita textual, con el enlace al documento oficial y la fecha en que se obtuvo.
Esto enseña la documentación oficial, no es un consejo médico
Este encuadre no es la letra pequeña del pie, es parte del producto, así que va aquí, a la vista. Lo que el cerebro hace es enseñarte, conectada y en castellano claro, la documentación oficial de la AEMPS. Lo que no hace, y no va a hacer, es decidir por ti. A una pregunta como "puedo tomar esto con aquello" nunca responde sí o no: te muestra lo que dice la ficha de cada uno, con su cita y su enlace, y te remite a tu médico o a tu farmacéutico.
Y por delante de todo: consulta siempre a tu médico o a tu farmacéutico. Esto es una herramienta para leer mejor lo que ya es público, no para sustituir a un profesional.
Pregúntale y te enseña lo que dice la ficha, citado literal
Este es el nivel serio. Escribe una consulta y el cerebro busca en las secciones de contraindicaciones e interacciones (la 4.3 y la 4.5) de las fichas que ya ha leído, y te devuelve el texto oficial tal cual, con el enlace a su documento y la fecha en que se obtuvo. No resume ni opina. Y si lo que preguntas no está en la documentación, te lo dice en vez de rellenar. Ahora mismo corre sobre el corpus de muestra, así que hay pocas fichas con texto.
¿Qué dice la ficha de uno sobre el otro? El camino entre dos medicamentos
La pregunta de siempre, "¿puedo tomar esto con aquello?", aquí no se responde nunca con un sí o un no. Eliges dos medicamentos y el cerebro te enseña, por separado, lo que la ficha de cada uno dice del otro: las menciones directas, y las que llegan por familia (la ficha de A nombra una clase entera, y B pertenece a esa clase por su código oficial), con la cadena a la vista y la cita literal a un clic. Si una ficha no menciona a la otra, lo dice con esas palabras. Y por delante de todo: consulta a tu médico o a tu farmacéutico.
Esto ya existía
Montar un grafo de conocimiento a partir de texto y responder citando la fuente no lo hemos inventado nosotros: es un campo maduro y con producto por detrás. Aquí está lo que había, qué hacemos igual y qué cambiamos.
| Qué había antes | GraphRAG (Microsoft) y LightRAG montan grafos desde texto y responden con cita; el builder de Neo4j lo hace como herramienta de desarrollador; NotebookLM enseña mapas con enlace a la página. En medicamentos, el propio CIMA de la AEMPS y Vademécum son buscadores ficha a ficha, y hay chequeadores que devuelven tablas de interacciones por pares. |
|---|---|
| Qué hacemos igual | El motor: ingerir documentos, sacar entidades y relaciones, indexar en grafo más vectores, y responder citando la fuente. Nada de eso es nuestro. |
| Qué hacemos distinto | Lo montamos de cara al ciudadano sobre un corpus público español que cualquiera puede comprobar, y enseñamos el grafo como respuesta, no un resumen ni una tabla por pares: se ven las conexiones que sostienen lo que afirmamos. |
| Qué ponemos de más | La respuesta enseña las relaciones que la sostienen, con el enlace hasta la ficha exacta; y cuando el dato oficial no respalda algo, el sistema lo dice en vez de rellenar. En salud, esa diferencia entre callar y responder de más es justo la que importa. |
De cuándo son los datos, siempre a la vista
Un texto caducado en salud es un problema, así que la fecha y la hora de la última actualización están siempre visibles, no escondidas en el pie. No es un "hoy" pintado en la página, que mentiría: sale de la última vez que el sistema recargó desde la fuente oficial. Si esa carga fallara o se parara, la propia página lo delata en vez de disimularlo, y si los datos pasan de un par de días, lo dice con todas las letras.
¿Y en tu empresa?
La misma idea sirve para cualquier montón de documentación que en tu empresa nadie termina de aprovechar: los manuales de producto, los pliegos y contratos, los procedimientos internos, los informes técnicos que duermen en una carpeta. En vez de que cada consulta dependa de quien lleva años y se sabe dónde está todo, tu gente pregunta y encuentra lo que ya está escrito, conectado y con el documento original al lado.
Si esto te suena a un problema tuyo, escríbenos y lo comentamos. Sin rollo: te decimos si se puede o no.
Los datos salen de CIMA, la base de datos pública de medicamentos de la AEMPS, con descarga masiva y una API oficial. La carga se hace en Python, con copia local completa para no llamar a la fuente en cada visita, y sincronización diaria para no mostrar texto viejo. Las relaciones directas se calculan sin ningún modelo de lenguaje, solo con los datos estructurados. Para enlazar lo que un documento dice de otro sí hace falta reconocer nombres de principios activos y clases dentro del texto, y ahí guardamos siempre el trozo exacto citado. El buscador vivirá en la misma infraestructura que ya usa esta web.
Datos y agradecimientos
Esta demo existe porque la AEMPS publica CIMA en abierto. Gracias.
Fuente de la información: Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (www.aemps.gob.es), obtenida el 16 de julio de 2026. Los textos oficiales se muestran sin alterar y con enlace a su documento; la AEMPS no avala ni participa en esta demo.
¿Puedes usar esto? Nuestros textos y cómputos de esta página se publican bajo licencia CC BY 4.0: úsalos citando la fuente, Team Banzai (team-banzai.com). Los datos de medicamentos conservan las condiciones de su fuente oficial, la AEMPS.